martes, 15 de abril de 2014

Fraude gradúa profesionales

Alfredo Freites
alfredofreites@gmail.com
La democracia tiene sus pecas y verrugas. Basta una mirada a la educación. La demanda del cuatro por ciento solapó los reclamos que se hacen al encarecimiento de la educación privada y de los libros de texto. Ahora se tiene el dinero pero no sabemos qué se podrá hacer por falta de planes reales o capacidad de ejecutarlos.
En la misma disciplina está el tema de la oferta de profesionales universitarios. El Listín Diario puso un dedo fuerte sobre esto. Como país tenemos una gran oferta académica pero el producto no siempre llena las ambiciones. 
Hay por un lado la saturación de profesionales y por otro un divorcio sobre lo que requieren los empleadores y lo que buscan los graduandos.
La ministra de Educación Superior dice que han hecho estudios de mercado con la correspondiente solicitud para que las universidades se orienten a la realidad laboral, porque lo contrario es engañar a los estudiantes. Poco caso le hacen. La educación es un tema de dinero. Hay universidades que son industrias de títulos.
De algún modo a esto tampoco escapa la Universidad Autónoma de Santo Domingo. También se inserta en el camino de los espejitos que deslumbran. La UASD debe girar su estructura hacia el mercado laboral para que sus egresados no sean mercadólogos que mal atienden en el mostrador de una tienda al detalle.
El mayor reclamo se debe hacer a la universidad pública porque es el centro académico dependiente del Estado. Además se  abe que allí van los jóvenes más pobres o los que se desloman en empleos de bajos ingresos en busca de la preparación que les permita vivir mejor.
Dice el presidente de la Asociación de Industriales de Herrera, Víctor Castro, que por la escasez de trabajadores calificados, como por ejemplo electricistas, uno de estos gana más dinero que un ingeniero de planta. Es sólo una muestra.
Pero hay lindezas, para colmo en los egresados universitarios la semana pasada se supo que un grupito de empleados de la UASD se había convertido en jurado de aspirantes a profesionales. Ellos arreglaban las notas por dinero. 
Se detectó el fraude y el Ministerio de Educación Superior sacó del sistema los expedientes de 22 profesionales que se graduaron con calificaciones alteradas en la dirección de Registro Universitario de la UASD.
Esos estudiantes dirán que si no obtendrán empleos prefieren el fraude.

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