viernes, 7 de marzo de 2014

Peña Gómez 76 años después

Alfredo Freites
alfredofreitesc@gmail.com
En una aproximación a la verdad  se conmemoraron 76 años del nacimiento de José Francisco Peña Gómez. Nadie, ni siquiera él mismo,  supo dónde y cuándo nació. La tragedia fue su signo. No conoció a sus padres. Se crió adoptado y adaptado a sus trágicas circunstancias; y sin embargo, no era un hombre que estuviera cargado de odios.
En una serie de homenajes florales sus admiradores le dejaron coronas. Se arrimaron  a su morada para recordarlo más cerca. El gran líder político, que como la espada se forjó a fuego y golpes, fue resaltado con repetidas remembranzas; se desgajó  su  historia en palabras llenas de pasión.
Otra vez Peña Gómez es recordado mientras sus partidarios se alejan entre sí. Borran el paisaje que los podría unir. La memoria del que fuera su jefe político está compartimentada.
Peña Gómez está como Juan Domingo Perón. Un gran recuerdo que se multiplica al pasar el tiempo. El que fuera gran líder del Partido Revolucionario Dominicano tiene ahora al PRD y el Bloque institucional que él fundara. El Partido Revolucionario  Social Demócrata que fundara Hatuey Decamps para honrarlo y se fragua otro cincelado por Hipólito Mejía. Cuatro partidos peñagomistas.
Las coronas de flores que le depositaron en el Cementerio Nacional indican las  divergencias.
No hay que hurgar en la historia. Tampoco devanarse los sesos para desentrañar la causa ideológica que provoca la división entre los partidarios de Peña Gómez. Es una sola y misma causa: la Presidencia de la República. El poder político, la administración de los miles de millones que se  organizan como  presupuesto nacional.
O quizás la búsqueda de una página de la historia para insertarse en ella. En lo que corre del siglo, sólo tres han sido presidentes; es un privilegio del que podrían disfrutar 25 ciudadanos en un siglo, si  cada cuatro años se pueden alternar democráticamente.   
Peña Gómez nunca llegó a presidente y mantuvo  su liderazgo. No practicó  el clientelismo como candidato presidencial  porque nada tenía y lo poco que tenía lo daba sin estar en campaña electoral. Esto me consta en lo personal. Cierta vez en el extranjero le regalaron  miles de dólares y me los entregó para que los donara como  ayuda a una familia en triste condición. Un pobre que ejercía la caridad.
Fue forjador de los  Héroes de Abril y destacado luchador democrático. No requiere más.

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