martes, 4 de marzo de 2014

Madres deben aportar apellidos

Alfredo Freites
alfredofreitesc@gmail.com
El Tribunal Constitucional conoce de una sentencia posible que permitiría que los hijos lleven con legítimo orgullo como primer apellido el de su madre. Que las verdaderas progenitoras unifiquen la línea de descendencia. No es fácil que esto se entronice porque hay mucho machismo ambulante y silvestre, pero es lo más justo.
Comenzar ahora. Estamos a tiempo para hacerle justicia a una sociedad donde muchas mujeres son también padres, son “mapá”. Los avatares de la vida y los desniveles en las oportunidades entre otras cosas hacen que la mayoría de las mujeres sean mamá por parir y papá por criar y dar los piñazos. La nuestra es una sociedad de mapás.
Cierto es que hasta ahora las mujeres llevan el apellido paterno, muchos de los cuales son maternos por falta de una declaración responsable.
Una legislación que permita a las mujeres declarar a los hijos como suyos establecería un reconocimiento con mayor celeridad y justicia social.
En la medida en que la ciencia avanza se van conociendo detalles del entresijo humano. Ya está aceptado que la inteligencia de los hijos viene por línea directa de la madre que es portadora del cromosoma X. El científico estadounidense Robert Lehrke habló sobre esto hace 30 años y ahora científicos alemanes Horst Hameister, Ulrich Zechner creen haber hallado algunos de esos genes.
Los científicos de la Universidad de Ulm, en Alemania, aseguran que las mujeres tienen dos cromosomas X mientras que los hombres tienen uno X y otro Y. Algunos de los genes que identificaron los científicos han sido vinculados con la memoria y la formación de terminaciones nerviosas en el cerebro. 
Es un trago amargo. Nuestro orgullo se resquebraja a golpes de ciencia. 
Seguro que en lo futuro se encontrarán más contribuciones de la mujer al desarrollo de la especie, no sólo son el horno donde se moldea la criatura. Como vamos a pasos agigantados al predominio de la mujer por sus grandes dotes y resistencia, es oportuno que se tomen las pertinencias. 
La herencia debe decretarse como descendiente de las mujeres. Esto además unifica la descendencia en época de tantos divorcios. Debemos reconocer que somos el marido de una y también admitir que  son las que eligen su pareja. Eso ha permitido llegar a donde estamos. 
Además, la única que sabe con certeza quién es el padre de una criatura es la madre.

No hay comentarios:

Publicar un comentario