Cuando leí que había el propósito de elevar el peaje, lo primero que pensé fue en oponerme. Todo lo que sea aumento (menos el de salario) me produce repulsa. Una especie de alergia me invade los bolsillos y se riega por mi garganta y me produce ganas de vocifera. Pero ahora no es para tanto.
Lo que más me gustó del chiste fue que quitarían una parte de lo que pagan las placas. O eso fue lo que entendí. Ya eso del pago de las placas es discriminatorio. Todos rodamos por las calles de la patria y no sé porqué algunos vehículos pagan una cuota mayor si ocupan el mismo espacio que otros. Es un camelo eso de hacer sufrir a los ricos que tienen vehículos de lujo. Pero que pase esa ola impositiva. Sigamos con el tema.
Se pretendía aumentar el peaje y rebajar unos chelitos a las placas. Pero no todos usamos todos los días los peajes. Habría que hacer unas matemáticas de alto nivel para saber que cero mata cero y quedarnos en el mismo lugar. Todo lo que se pretende es aumentar las recaudaciones fiscales y cualquier cuento es bueno. El ministro de Obras Públicas dijo tajantemente que no habría marcha atrás, que el aumento del peaje iba como fuera.
Luego que salieron las oposiciones comenzó el reculeo. Que si va, que si no va, que no hay marcha atrás, que no será permanente. Salieron a escena un que sí y un que no que aún dura.
Danilo, el Presidente, tomó las riendas y dijo que el tema no era definitivo. Era una forma de oponerse y eso que él no paga peajes, pero sabe que el tema no es gracioso. Como lo contó Gonzalo Castillo fue un mal chiste. A él se le pegó el “dedbol”.
Si son analíticos verán que el peaje lo usan más los que están en negocios y turismo. Los usuarios de las carreteras son mayormente los que viajan frecuentemente, pero no todos los propietarios de vehículos viajan fuera de la ciudad.
Eso muestra que el tema de rebajar el impuesto de rodamiento carece de sentido. La oposición cala hasta en los funcionarios oficiales.
Balaguer siendo presidente dijo que estaba de acuerdo con una huelga que le harían a su gobierno. Danilo casi se opone al aumento. Le faltó un chin.
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