viernes, 8 de noviembre de 2013

Suena la campana en el PLD


Alfredo Freites
afreites.listin@gmail.com
El Congreso Norge Botello ha sido una brecha por donde se cuela una novedad. Hay lucha de tendencias en el Partido de la Liberación Dominicana. Las dos figuras que encabezan los choques, que por el momento es con sordina, son Leonel Fernández y Danilo Medina.
Las diferencias entre los partidarios de uno y otro es tema viejo. Las aspiraciones presidenciales de ambos los han llevado a una confrontación que alentó ánimos de división. En realidad no pasó de ser un encorajinamiento de los danilistas que rápidamente  se miraron en el espejo del vecino: la separación de la marca no reditúa. Las divisiones no prosperan.
La pregunta obligada es ¿por qué se enfrentan los leonelistas y danilistas?
Al llegar a ese punto es donde se abre el pote de las especulaciones. El cerebro circunvala el espectro de las aspiraciones,  y de ahí  hace un balance de fuerzas para sustentar la movida política en cualquier dirección. No está fácil el soliloquio. De entrada se piensa que los danilistas proyectan una reelección y quieren cerrar el paso a Leonel.
Pero no. Irse por allí es desbarrar. Danilo Medina tendría que cambiar la Constitución para alimentar el deseo de continuar  en el poder. No es que no pueda ocurrir. Ya ha pasado y tenemos la reciente aventura de Hipólito Mejía, pero tendría el actual mandatario que apoderarse del Congreso volteando a su favor la matrícula, y además embarcarlos en esa misión. Es un trajinar un tanto ríspido. Casi un sueño de noche de verano con apagones y mosquitos incluidos.
De vuelta al punto de origen, ¿si no es un tema de la reelección de Danilo, será que quieren cerrarle los “portones aspiracionales” a Leonel? Ya esto es más aceptable como razonamiento porque tal vez los danilistas quieran cobrar la deuda del pasado, construyendo una esclusa en el río peledeísta para que pase el barco que ellos prefieran.
No tengo nombres. Es temprano para aventar favoritos. Alguien me dijo que el sector turismo tiene sus cartas marcadas en un juego que el asesor económico no puede incluirse, ni el Senado tampoco. En firme nada hay. Todos y cada uno lanzan su bengala. Los aspirantes cuentan  con que el Ejecutivo no se lave las manos. Mientras, Danilo sonríe.
Ya los peledeístas no barren para adentro. Estos choques sólo comienzan.

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