El congreso del PLD ha sido un ejemplo a seguir por la comunidad política nacional. Sus divergencias se manejaron en el callado estilo propio. Nada de sillas por los aires ni disparos a mansalva. En el amarillo-morado hay tantas diferencias y luchas internas como en cualquier otro grupo humano, pero manejan las contradicciones con visión estratégica.
Los que estamos en el observatorio político nos percatamos de las fintas y verónicas que se exhibieron en el cónclave. Fueron en el más fino uso de la simulación. Parecía un encuentro de amigos de final del año después de mucho tiempo de ausencia. Nadie vio allí el ajedrez que se desplegaba bajo el tablado.
Cada bando trató de avanzar como se pudo. Sin hacer tanta espuma que se derramara de la copa.
Los peledé copiaron del estilo perredeísta de calmar la tropa con muchas promociones pero sin poner en juego la línea de mando. Se decidió aumentar en casi un 40 por ciento la matrícula del Comité Central para no tener que validar el liderazgo de los componentes del consejo de ancianos. Los miembros del Comité Político tienen sus propios intereses que son distintos de los comités intermedios. Quieren asegurar su permanencia sin que la llegada de nuevos pares afecte su ámbito. Se les atribuye haber truqueado los resultados del plebiscito del Sí o No para concentrarse en los que les importa, que no haya olas que alteren el status quo.
En el PLD se está verificando una lucha por el control del partido, como vía de promoción hacia los cargos electorales legislativos y municipales. Alguien me dijo que los jóvenes del partido están gestando una alharaca post convencional que desentona con esta confrontación silente.
Se alega en los medios juveniles del PLD, que en la lucha entre danilistas y leonelistas ellos han sido las víctimas. Aseguran que sólo les queda el camino de la movilización contra la disposición de que hay que tener diez años de militancia para aspirar al CC.
Estos dirigentes hablan por señas porque en el PLD pocos hablan en voz alta. La traducción es que los leonelistas sufren golpeo gubernamental y se pertrechan en el partido. Que la medida de los diez años limita la intención danilista de promover al CC a miembros de su tendencia que son nuevos en el partido.
Esto luce como candelita de basurero.
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miércoles, 27 de noviembre de 2013
Candelita de basurero
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