El senador Félix Bautista se está moviendo por el mundo en busca de restituir su honra que él entiende que ha sido afectada por políticos y comunicadores que difaman su persona.
En la vida moderna del país no conozco una ofensiva similar. Ha colocado demandas en Perú, Miami y España. Mientras el Senado de la República realiza una investigación sobre el tema.
En un programa radial le escuché decir que no haría arreglos. Que no formularía acuerdos. Sólo entendería la sentencia de los tribunales como fórmula de apaciguamiento.
En un comentario que recientemente hice, subrayé que las iniciativas del senador Bautista marcarían un antes y un después. Tanto si gana o como si pierde. Se está construyendo un protocolo de acción ante situaciones como la presente, donde se enjuicia la maledicencia, la calumnia, la infamia o la diatriba.
En mis pocos años de comunicador social me he planteado que la difamación sea castigada fuertemente porque el honor de las personas debe ser respetado. Acusar sin pruebas, pertrechado en un micrófono o un medio informativo cualquiera, es un acto de cobardía. No obstante, nuestro deber de exigir el cumplimiento de las leyes y la pulcra actividad del funcionario público, nos empuja a indagar sobre las conductas. No son contradictorios. La diferencia es si investigamos o actuamos a la ligera.
El periodista tiene que ser responsable. Sin miedo pero sin abusos.
En el caso de Félix Bautista hubo deslices o pronunciamientos macarrónicos embriagados por la pasión política o imprudentes campañas o creyentes firmes de sus verdades. Hasta hemos creído que el senador no era el objetivo, sino Leonel Fernández, tiro al blanco contra quien los adversarios lanzan epítetos sin medir las consecuencias. La mayor parte de la supuesta campaña difamatoria contra el senador se ha desarrollado en un ambiente de campaña presidencial.
Eso de que yo creí o yo pensé, tiene en la comunicación pública sus consecuencias.
Las acciones emprendidas por Bautista serán un nuevo marco legal. Eso es beneficioso para la salud jurídica del país. Nos hará también más hábiles para expresarnos. No es que una sentencia amarrará lenguas, pero sí las convertirá en más inteligentes a la hora de enjuiciar.
El tema debe mantenerse en el ámbito de la justicia. Para evitar males mayores hay que mantener a las familias fuera del debate.
|
viernes, 15 de noviembre de 2013
Félix Bautista en campaña judicial
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario