lunes, 11 de noviembre de 2013

A un Metro de La Mancha


Alfredo Freites
afreites.listin@gmail.com
El Canal de la Mancha separa a Francia y Gran Bretaña con algo más de 30 kilómetros de mar. Napoleón pensó en la construcción de un túnel para borrar esas distancias. En 1994 se hizo la obra y un tren conecta París-Londres en dos horas y media. Cuando hice el viaje me admiré de la obra y me aburrió la media hora de oscuridad del trayecto.
A mi lado Alguien me hizo la historia de un nadador que inició  el cruce del Canal de la Mancha y cuando le faltaban 10 kilómetros se devolvió a Francia porque el trayecto era muy largo.
Agregó que Charles de Gaulle contrastaba con esa tónica. En la inauguración de una carretera  que consideró extremadamente calurosa inquirió por la falta de árboles. Le dijeron que el estudio del terrero permitía determinado tipo de planta pero que no la sembraron porque tardaba 20 años en subir.
El gobernante galo dijo “comencemos a sembrarlos ahora que dentro de 20 años tendremos una carretera más fresca”.  Estas anécdotas brincaron en mi memoria al leer que el gobierno quitó el presupuesto destinado a la terminación de la segunda línea del metro porque era insuficiente para su construcción.
Las obras importantes pueden durar en su erección más tiempo que las pirámides pero su ejecución las  ensartan para hacer  el collar de cuentas de la historia. Es lo que queda.
La situación financiera de la actual administración no es la de Creso, pero debe hacer suya la sabia acepción de la continuidad del estado. Dedicarse sencillamente a administrar el ventorrillo no le permitirá tallar su nombre en el frontispicio del éxito. Danilo, lo digo una vez más, debe escoger la obra de su herencia. Su legado. Sabemos que el Metro se le atribuye a Leonel Fernández pero su continuación pueden ser méritos de los gobiernos del PLD. El cheleo a los transportistas son paños tibios, el transporte colectivo es solución social. Contribuye con el salario real, ayuda en la seguridad pública, dignifica al ciudadano, los disciplina y descongestiona la vía pública. Y muchas otras.
La obra se pudo mantener en el Presupuesto y terminarla en mil años sin  matar las ilusiones de los ciudadanos de Santo Domingo oriental. Los dejaron con la cara larga.
Esto puede costar votos.

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