La política dominicana está llena de ruptura entre políticos. Esto no es un fenómeno nacional. Lo sé, pero episodios nacionales, los he vivido, son experiencias que puedo citar sin titubeos. Son mis vivencias. La lucha por el poder es corrosiva. Muchas veces se lleva a efecto sin contemplaciones.
Los que están alineados a uno y otro bando político, se excitan y pierden las perspectivas, las conveniencias, y las consecuencias, es decir el impacto estratégico.
En esto días leí un relato sobre el fracaso de la revolución en Grenada y me recordó que cierta vez estaba yo en El Pentágono, donde un subsecretario de Defensa de los Estados Unidos daba una conferencia. Una de esas exposiciones que marcan tu visión del mundo. El citado funcionario explicaba que en Grenada se desarrollaba un plan de ayuda de los soviéticos y que se hacían construcciones militares por parte de los fidelistas. A esa pequeña república llegaban vuelos directos de los rusos, según dijo.
El funcionario mostró fotos de satélite, algo parecido a lo que ahora es muy popular con Google, donde mostraba las citadas construcciones y que respaldaban su aseveración. Afirmaba que allí se desarrollaba un punto de enemistad con los Estados Unidos.
Algún tiempo después los norteamericanos invadieron Grenada aprovechando la lucha interna entre los líderes políticos del país y de pasada se liquidó la revolución izquierdista. Seguí pensando en este aborto resultante de la lucha de contrarios mal llevada. Dos líderes grenadinos, amigos de antaño de buena formación, terminaron por enfrentarse. Uno murió fusilado y el asesino fue a parar a la cárcel. El proyecto político que los llevó al poder se fue al basurero de la historia.
Viví los enfrentamientos de Bosch-Miolán; Balaguer-Lora; Guzmán-Jorge Blanco; Bosch-Peña Gómez; Peña Gómez-Majluta; Hipólito Mejía- De Camps. Entre otras. Esas historias están ahí. Divisiones y malquerencias.
En el PRD Hipólito está de uno de los lados de la contradicción contra Miguel. Se ignora cómo terminará la búsqueda del poder que se les aleja ya por doce años.
En otro espectro están Danilo y Leonel. Uno que sale y otro que quiere volver. Los parciales se tragan en seco y con disimulo. Proyectando las adversidades como motor de un proyecto electoral, se pueden deducir las consecuencias. Hay experiencias.
La unidad y lucha de contrarios anima todos los procesos. Todo depende de su manejo.
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viernes, 22 de noviembre de 2013
La ruta de la ruptura del PLD
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