No creo que el gobierno dominicano pueda alegar sorpresa ante la conducta de Haití.
Son ladinos y nunca cumplen lo pactado. Se pasan el tiempo urdiendo sus patrañas contra República Dominicana. Sus reacciones parecen la de dos socios que se separan y el otro triunfa.
Los dominicanos no somos culpables de ser la economía más fuerte del Caribe y Centroamérica. Y sí, somos responsables de tener estabilidad política que es basamento del progreso.
La indignación por lo mal agradecidos que son los haitianos no debe llevar a reacciones extremas. La ira debe ser desechada. Alejar las reacciones dictadas por el desengaño. Los haitianos una vez más ocultan la traición tras la petición de diálogo. Es su estilo. Por eso nadie debe alegar sorpresa.
Las autoridades dominicanas no deben pensar en cerrar la frontera, romper acuerdos, cancelar facilidades, negar servicios o hacer nada contra Haití.
El tiempo es de reflexión. ¿Qué hacer? El Gobierno seguro que tiene una segunda movida al cancelar la reunión a celebrarse en Caracas. Debemos conocerla.
¿Qué espera el Presidente de la República para dirigirse a la Nación y explicar la posición oficial?
Esta situación, aunque lo parezca, no es fácil, puede dar paso al aumento de las tensiones. El mandatario como jefe de la familia dominicana debe explicar y calmar. La indignación colectiva va en aumento y él debe saber que el nacionalismo es yesca en manos populares.
El discurso presidencial, que tan escaso se estila en el mundo actual, debe ser, además, para fijar las normas de conducta con todos los inmigrantes. La línea de ahora en adelante. Nos están obligando a beber el caldo de nuestros errores. Si es acíbar, cerremos los ojos y apuremos el trago, a lo mejor purga.
También, tener en cuenta que ellos esperan actos violentos o “pogrom” para usarlos y confundir a su pueblo. El presidente Michel Martelly y los de su calaña están ejerciendo la simulación para distraer la atención. La crisis económica y política la ocultan con su jerigonza de defensa de los ciudadanos dominicanos de origen haitiano.
El pueblo haitiano no soporta más la corrupción de su gobierno, están cansados de la falta de oportunidades, del secuestro de la ayuda internacional para favorecer bolsillos privados y del encarecimiento de los productos de primera necesidad.
Calma. No le hagamos el juego a Martelly.
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viernes, 29 de noviembre de 2013
Haití lanza carnada a RD
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