lunes, 18 de noviembre de 2013

Haití usa treta de distracción interna



Alfredo Freites
afreites.listin@gmail.com
Un artículo del Listín del sábado,  bajo la firma de Javier Valdivia, encendió la luz roja  en mi cerebro. El prendiapaga, como en cable Morse, me advierte  que  continúa el  hipócrita doble juego  del gobierno de Haití.  
Los haitianos, con el presidente Michel Martelly a la cabeza,  dicen públicamente que la socorrida sentencia del Tribunal Constitucional   es  tema de un  país soberano, pero bajo cuerda van y vienen por diferentes países tejiendo un  repudio a  República Dominicana. Han apelado a todas las instancias con astucia. Quieren adormecer a las autoridades locales  con una supuesta aceptación mientras se conspira a todo lo largo y ancho del mundo.
Quieren expulsar a los dominicanos del Cariforo. Buscan que el Caricom sea un cadalso. Compelen a la comunidad europea para que haga de verdugo. Todo un plan de campaña. Es entendible el sonsonete de los haitianos. Ponen en práctica la simulación. Hace ya mucho tiempo afirmé  que el tema del boicot comercial por parte de Haití  no era una acción económica sino política;  que el trasfondo era  el tema migratorio.
Reclamé a las autoridades dominicanas que hablaran claro y  no ocultaran la verdad alegando que se estaba resolviendo el problema, porque no era cierto. El gobierno de Martelly aplica   un guión bien elaborado. El tema de los inmigrantes haitianos ha sido abultado y sobredimensionado expresamente. Encontró un filón multiuso.
Con la defensa de los supuestos dominicanos Martelly   quiere   resolver  su ineficiencia para dotar de documentos a los hijos de haitianos que  constitucionalmente son haitianos. Sin embargo,   gestiona una nacionalidad a golpe de presión externa  bajo todo tipo de ardites que son derrotados en todas partes.  Los  dominicanos  apelan a las leyes dominicanas. Recientes casos de inmigrantes en  Colombia y Francia  dan la razón a los dominicanos.
Veo  claramente las dos caras de la medalla. Por un lado hay  países  en las Antillas  que se perjudican con el progreso del turismo nacional, por eso  no descarto una sentencia a cadena perpetua en uno de esos organismos. La otra es que el  tema migratorio es una treta  para distraer la presión política interna. La olla reclama a Martelly. Ya veremos por aquí a los actuales gobernantes  haciéndose los simpáticos cuando salgan en estampida huyéndole a las formas  de  persecución que estilan  los políticos haitianos. 

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