Muchos empleados públicos de distintos niveles de la administración pública están como los soldados españoles de puestos en Cuba durante la guerra de independencia. Sufren del miedo al machete. Desde la victoria de Danilo Medina están esperando el chapeo de estilo de los cambios de gobierno.
En la acera del frente, un numeroso grupo de danilistas de corazón o conveniencia, desesperan porque no se ha producido el prometido enganche en el gobierno. Están con las palmas al aire prestos a aplaudir “el adecentamiento de la nómina pública” que les abriría las puertas para ellos colarse. El quítate tú para ponerme yo.
En la administración gubernamental hay zonas que tienen la piel delicada para hacer cambios porque son muy técnicas o comprometedoras, como el ministerio de Educación. No obstante, hay siempre espacio para colocarse si hay poda de las ramas que sobresalen o son innecesarias para la administración de turno.
Alguien me dijo que una de las dependencias gubernamentales blanco del chapeo será el ministerio de Relaciones Exteriores. Esta área es asiento de muchos artesanos de la política. Como resultado de los acuerdos electorales en esa cartera han ubicado muchos reformistas y de otras fuerzas políticas. Estos dirigentes medios son nombrados en el servicio exterior, algunos no salen ni siquiera a Haití pero están en la nómina.
Conozco de empleados en consulados que forman parte del personal fantasma. Son pero no están. Son invisibles. Se sabe de ellos el día de pago. Para comunicarse con el Cónsul usan una médium que retira los cheques.
La situación de salud del canciller Carlos Morales Troncoso quizá haya pospuesto la poda, pero allí se verá más temprano que tarde, sobre todo porque esos reformistas son de los mayores aliados de Leonel Fernández, contra quien está dirigida la operación chapeo.
Un factor en la tardanza de los ajustes es un posible pacto con el expresidente Fernández que garantizara a su gente dos años en los puestos del tren gubernamental.
Los que fungieron como aliados de Medina en las pasadas elecciones presidenciales presionan, piden, exigen la retribución del esfuerzo. Alegan que ellos fueron el factor de la victoria porque los dirigentes del PLD se quedaron con los brazos cruzados.
Mientras el hacha va y viene, Danilo tiene el machete en las manos.
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miércoles, 6 de noviembre de 2013
Miedo al machete
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