Como cada año, el Presidente de la República concurrió ante el Congreso para rendir las cuentas de su gestión del año pasado.
Lo más importante del discurso del presidente Danilo Medina, que fue el tema eléctrico, no está en el texto entregado a la prensa. Es un tópico escabroso del que la opinión pública carece de información. Es una enfermedad sin diagnóstico real sobre la que variados especialistas especulan. Los que la padecen sólo se quejan y el dolor se pierde en la noche del tiempo.
Es como cefalea posible de mitigar con pastillas de dinero. Cada año mil millones de dólares se invierten (no se pierden en bolsillos privados como se quiere sospechar), para amortiguar los costos reales de la industria eléctrica. Sin embargo, el presidente Medina asegura que al terminar su gestión este tema será resuelto. Adelantó que “dejará atrás eso de precios altos y servicios deficientes.”
La verdad es que quiero creerle. Bajo su administración el Estado vuelve a ser dueño de plantas eléctricas que entrarán a competir en el negocio.
El presidente Medina recordó la licitación para la “construcción de dos nuevas plantas de generación a carbón, que producirán 380 megavatios cada una, el proyecto se desarrolla en Punta Catalina de Baní. Esto permitirá un ahorro anual de 450 millones de dólares en transferencias del gobierno al sector eléctrico”.
Importante aporte en dinero y sobre todo deslumbrante generación que permitirá un ahorro, pero, y siempre hay un pero en el caso, esas plantas no estarán en funcionamiento para el 16. Erigir una planta eléctrica no es como halar un plantón de yuca.
Con la entrada de Norteamérica a la venta de gas natural es de creer que las dos generadoras en construcción serán llevadas al uso de ese combustible como ocurrirá con la de San Pedro de Macorís.
Hay que poner atención a este dato, al parecer Bichara y su equipo están funcionando. El Presidente dijo que en materia eléctrica hemos avanzado en 3 ejes fundamentales: el primero, ampliar la capacidad de generación y diversificar la matriz energética; el segundo, reducir las pérdidas, y el tercero, mejorar la eficiencia en la gestión. Si contamos de febrero a febrero, para el 16 faltan dos años. Podríamos depositar el sueño solucionador en la almohada del pacto eléctrico que se pretende convocar para este año.
Temo que el pacto pueda ser un “corrientazo”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario