El primer picazo se da para que dentro de dos años Antillean Gas, Ltd., inaugure la competencia en la venta de gas natural, el combustible de moda.
En San Pedro de Macorís se hizo la fusión de importantes inversionistas del negocio de los combustibles que aportan aproximadamente 13 mil millones de pesos.
La inversión es importante y el destino también. Se orienta a la generación eléctrica, talón de Aquiles de nuestra economía, y al uso en vehículos de motor.
Este insumo de energía tiene además un factor silente. La participación de los Estados Unidos en la producción y venta de combustibles. Conjuntamente con la puesta en producción de la planta en Macorís, Norteamérica abre sus reservas de gas natural.
Hace algún tiempo vimos la inusual información de la presencia de un subsecretario norteamericano en visita de negocios al presidente Danilo Medina para servirle de apoyo a un empresario de gas natural que se introducía al país. Lo curioso fue que funcionario gubernamental le abriera cancha a un empresario, cuando normalmente lo gestiona la legación diplomática. Esto era un nuevo elemento y también la información de que Estados Unidos será un nuevo suplidor de gas natural para el país.
La nueva empresa, la Antillean Gas, anuncia que sus gestiones van para suplir a los generadores eléctricos nuevos y los que quieran convertir sus plantas para generar con gas natural, como también a los importadores de vehículos del transporte que podrían poner en el mercado unidades diseñadas para este carburante.
Se abre la competencia al diversificar los suplidores. Esto también favorece la expansión de este negocio porque habrá más unidades de abastecimiento al parque vehicular.
Algo que leí sin mayores comentarios y que viene a punto es que según dijo uno de los inversionistas, Juan Vicini: “Ahora sigue el reto que tendrá el Estado para apoyar estas inversiones, como la construcción de una línea de transmisión desde San Pedro de Macorís a Guerra, y otra para interconectar a República Dominicana con Haití, lo que significará un gran apoyo para que la vecina nación haga realidad su anhelada esperanza de tener energía suficiente para salir de su actual situación de extrema pobreza”.
Sutilmente se cuela que podríamos ayudar al desarrollo de Haití con la exportación de energía eléctrica.
Los empresarios haitianos tienen otra oportunidad de negocios.
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