jueves, 6 de febrero de 2014

Danilo y la nacionalidad

Alfredo Freites
El Presidente de la República fue a Cuba y con hidalguía rompió el cerco que le habían tendido los supuestos amigos de Haití, que violando un acuerdo de no tocar el tema del diferendo entre nuestras  naciones, lo expusieron a los televidentes del mundo. Danilo Medina se creció. Lució como un gigante tricolor al explicar con cifras contundentes el alto nivel de la solidaridad de  los dominicanos.
También, Danilo Medina sembró en su asiento a un quiquiriquí que confundió la elegancia del mandatario dominicano con la apacible mañana. El Presidente rasgó las vestiduras de la prudencia que lo había acompañado. La indignación tomó forma de palabras y le dijo a  Ralph Gonsalves, primer ministro de San Vicente y Las Granadinas, que se ocupara de gobernar su área y nos dejara hacer lo propio.
Gonsalves, que encabeza el Caricom se convirtió en vocero de los haitianos y sus quiméricas pretensiones. La gatita de María Ramos usó la voz de granadino que creía hablar por mucha gente. Nuevamente se confundieron. Creyeron que el presidente Medina guardaría silencio. Aún deben estar pálidos del susto por lo certero y celérico, (no colérico), de como brotó la respuesta. Fue un “ramplimazo”. 
El mensaje tenía más de un destinatario.
Danilo advirtió que lo que decía era válido para el granadino de San Vicente y también para los otros grandes y chiquitos que se ajustan a la conspiración contra los dominicanos.
La sentencia del Tribunal Constitucional no tiene marcha atrás. Sencillamente.
Además el presidente de los dominicanos puso un subrayado histórico. El no sería mandatario de un régimen racista porque no  tolera esas prácticas.
En su exposición el líder de los dominicanos explicó  que además de las ayudas que se brindaron a los haitianos después del devastador temblor de tierra, permanentemente miles de millones de pesos se dan a los nacionales de ese país en educación y salud, a expensas de nuestros propios pobres.
Casi un 20 por ciento de los partos en los hospitales nacionales son de haitianas que buscan la eficiencia, la calidad y la caridad del servicio sanitario de los dominicanos. 
República Dominicana tiene una alta cuota de solidaridad destinada a nuestros vecinos eternos. Sin embargo, la muestra de agradecimiento del gobierno haitiano desborda el entendimiento y la racionalidad. Vive jugando a la política contra nosotros. 

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