jueves, 27 de febrero de 2014

Colombo y sus trillizos libros

Alfredo Freites
alfredofreitesc@gmail.com
El nacimiento de un nuevo libro es motivo de fiesta. Es como un nuevo hijo y por tal razón en la Biblioteca Nacional se juntó un público de amigos de Ramón Colombo convocados para tales fines. La recopilación de entrevistas, reportajes y crónicas salió trilliza con el mismo título de “Memoria de los años duros”.
También es el tercer libro del periodista.
Esta tríada compendia más de cuatro décadas de oficio. Muchos  vivimos el registro de esos acontecimientos que él narra y hasta compartimos la vecindad del escritorio donde tornaba la maquinilla por un buril tecleando como orfebre para elaborar el luengo reportaje.
La junta de la pasada noche fue una buena velada. Colombo siempre decanta por la irreverencia y sin sonrojos, sin discreción presentó su nostálgica relación con Olimpia, allí, mal vestida y ajada por los años, calló cuando él delante de todo el público le dijo que no había marcha atrás, que el rompimiento era real y definitivo. La compañera de tantos años y sinsabores fue abandonada sin contemplaciones por una laptop.
Un sinfín de intelectuales y artistas se citó en la velada para hablar, oír música y verse las caras. Alegre encuentro de afectos que los compromisos individuales alejan y entorpecen. Sabiamente Ramón Emilio unió rostros que casi no se ven. El pasado cobró vida.
Colombo se hizo acompañar  por tres padrinos del nuevo hijo, quienes aseguraron que él es un timacle. Los prologuistas presentaron al autor y la obra desde ángulos, con profundidad y color.
En el caso de marras, Colombo eligió bien. El decano de los periodistas, Rafael Molina Morillo, destacó la gesta del autor con mucho equilibrio. Andrés L. Mateo lo exaltó a la categoría de Autor y el periodista en formación, José Beltrán, lo puso de ejemplo para las generaciones emergentes.
Todo este jubileo tenía de fondo música y cantos. La noche era “como un bolero” que José Antonio Rodríguez derramó dejando de lado su investidura ministerial.
Varios volúmenes de esta nueva obra de Ramón Emilio Colombo, museo de sensibilidad, agudeza e ingenio, fueron entregados para estudiantes de periodismo. El autor hizo el donativo a los directores de las escuelas. Tendrán un referente a mano.
Además los periodistas que vengan detrás sabrán cómo se batía el cobre en los años duros.

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