Luis Abinader ayer en su proclama dijo que no se va del Partido Revolucionario Dominicano. No está de acuerdo ni en desacuerdo con militar en la Convergencia, sino todo lo contrario.
La esencia del discurso está tan manoseada que se pierde el aroma. Luce que el pasado candidato vicepresidencial está sentado en dos sillas. Habló desde el ápice del culebreo político. Luis Abinader ensartó otra vez las cuentas de la retórica insulsa. Dijo todo lo que ya se ha dicho. Le atribuye la realidad actual al factor externo y pasa por alto lo más importante del momento.
Desencanta madrugar para escuchar frases hueras. Luis no quiere ser independiente. Deja pasar su momento. Miguel e Hipólito enzarzados en combate y él sirviéndole de asistente de esquina a uno de los combatientes en vez de ganar terreno.
Asegura que para ganar las elecciones el PRD tiene que hacer alianzas. Descubrió la china en gajitos. Pero Abinader decanta por la convergencia de Hipólito y Miguel Vargas con sus propios aliados. Abinader cita alianzas que hizo José Francisco Peña Gómez pero oculta lo fundamental. Primero, que esos acuerdos fueron institucionales a cargo del líder del PRD y segundo que tenían como centro al partido blanco. Estos fueron acuerdos electorales motorizados por un partido unido en el propósito de llegar al poder, algunos en momentos en que hacer oposición era un ejercicio de riesgo. Lo que plantea Abinader no tiene pies ni cabeza. El líder de la convergencia es Hipólito, que no es del PRD. En el partido blanco los acuerdos los hace el presidente del Partido.
Pero miren lo que dice: “La Convergencia no es un partido político ni pretende serlo. Es un espacio de coalición de partidos políticos, movimientos, organizaciones de la sociedad civil y ciudadanos independientes. Esa concertación, junto a la amplia y aguerrida militancia perredeísta, podrá estar en capacidad de garantizar espacios suficientes y dignos para competir y ganar miles de candidaturas.” Pero excluye a Miguel, la autoridad para hacer las alianzas.
Le dejaron el PRD a MVM para ahora quejarse. Los or-ganizadores de la convención son todos aliados de él, pero Abinader oculta que hace unos meses se estaba negociando la composición de ese organismo y recularon.
En las elecciones, el partido que encabeza una alianza tiene la representación en la mesa electoral. Abinader: ¿cuál será el de la convergencia de Hipólito?
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