El tema de la reelección ronda como fantasma político de gran poder. La continuidad con su invisible corporeidad siempre mueve las vestiduras de cada ejercicio presidencial.
Los más ancestrales opuestos al continuismo han sentido su pase por los intersticios del cuerpo político nacional. La reelección no es una moda, pero no pasa de moda. Camina por la pasarela de la fama de manos de los diseñadores de cada proyecto gubernamental que quiere permanecer en el poder.
La continuidad del gobierno de Danilo Medina está planteada y quizá planeada por los mismos que le hicieron ganar. Cuatro años es muy poco para gobernar, es poquísimo tiempo para domar el potro del poder y desean un tiempo extra. Y no los culpo. Lo bueno se va muy rápido. Lo malo parece no terminar.
Los que han estado involucrados en proyectos presidenciales saben que se invierten muchas energías para sacar adelante un candidato. De todos sólo uno gana y cuando llegan al poder se percatan de lo poco que dura el ejercicio del poder. Quedan con hambre y el olor de reelección les llega como efluvio de gastronomía.
Como soy reeleccionista nada tengo para oponer a los que desean la continuidad de la actual administración. Lo único que siempre expongo es que los votantes le darán el sí a un gobierno positivo.
No por querer se puede continuar. El maestro negativo es Hipólito Mejía. Rechazó mil veces que pretendiera quedarse y realizó todas las artimañas para hacerlo. Reformó la constitución y falló. Su mal gobierno y la decisión de reelegirse, dividió el PRD que sigue abajo desde las elecciones del 2004. Es una muestra.
El PLD va a la vanguardia entre los partidos, con varios aspirantes presidenciales y se espera que el ex presidente Leonel Fernández también se enliste. La inclusión de Danilo Medina no está contemplada por los demás miembros del partido morado pero si ocurre cambiará el tinglado.
Los que vemos la política desde los palcos de la experiencia estamos conscientes de que la veteranía de Leonel Fernández lo mantendrá fuera de foco si la reelección pasa de posibilidad a realidad.
A Leonel Fernández no le gustan los vientos de la reelección, si soplan en contra. Sabe que es difícil oponerse a los deseos de un presidente en ejercicio.
Pero, en el PLD dicen que Danilo no es Hipólito.
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