La soberbia y prepotencia de los empresarios del transporte público reboza la paciencia ciudadana. Esto va pasando de castaño a insoportable. El estado luce como indefenso ante estos señores de horca y cuchillo que en realidad se llegan a creer que son los dueños del país. Tienen todo tipo de canonjías y quieren más. Viven engañando a la población con la complicidad política ancestral, porque son grupos de empresarios que se disfrazan de sindicalistas cuando en realidad se comportan como empresarios del bajo mundo. Sindicatos son caretas evasoras.
Recursos físicos y monetarios tienen de más y han montado un tinglado que les permite presionar al más alto nivel. Pueden comprar el favor político o poner en avanzadilla a sus gerifaltes. Copian a Pablo Escobar en el uso de recursos financieros para escalar posiciones políticas y luego usan el terror para doblegar a sus adversarios.
En nuestro país estamos ante acciones terroristas que desafían el poder del Estado y nada pasa. El ciudadano se pregunta hasta cuándo se mantendrá la situación. No es con declaraciones o lamentaciones por parte de las autoridades que se resolverá. Se exige acciones que pongan las cosas en su sitio.
Nadie entiende la falta de poder de los que tienen bajo su control todos los recursos legales.
A menudo culpamos a la Autoridad Metropolitana del Transporte de ser floja frente al hatajo de irrespetuosos que colman las calles imponiendo sus leyes y normas. AMET y todos los elementos del poder delegado saben que no pueden rascarse en javilla, este tema del transporte público está más que enchumbado de política.
Es una situación insólita. Los empresarios del transporte público extorsionan a sus propios clientes y patrocinadores, son repudiados de todas las maneras y sin embargo siguen actuando impunemente desafiando a todos, son más fuertes que un país. Eso es lo que se traduce de su desafío cotidiano.
Se han adueñado de rutas y procedimientos alterando los esquemas oficiales. Cobran tarifas de circulación por las calles y ni siquiera pagan el derecho de rodamiento por la vía pública. Los vehículos del transporte, automóviles y minibuses, transitan careciendo de todo tipo de comodidad o condiciones mecánicas.
Todos los días vemos esos choferes de vehículos multi abollados, que sin luces ni vidrios recogen pasajeros donde les venga en ganas con una actitud desconsiderada hacia los demás, porque tienen impunidad.
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