lunes, 30 de diciembre de 2013

Leonel se mira en el reloj electoral


Alfredo Freites
afreites.listin@gmail.com
Los leonelistas podrían ponerse a adorar a Crono. Un nuevo culto. El mitológico dios del tiempo debe ser celebrado porque el ex presidente Leonel Fernández confía al tiempo su posibilidad de ingreso  en  la campaña electoral. La noción del tiempo es algo personal. El regalo de temporada para quien lo tiene todo, es  un cronómetro  mecánico  para que deseche su reloj   de arena  y  llegue más temprano a los  compromisos.
(Dejar al  factor tiempo y no descartar la candidatura genera  efluvio político. Hace pensar a la gente  que el hombre vuelve.  Es dulce para abejas).
El jueves pasado hice algo inusual. Asistí  al cumpleaños de un presidente. Me dejó estupefacto tanta gente  en el lugar. Desde las seis de la mañana sus partidarios llegaban a Funglode. Fue una  sorpresa. Como soy tímido no me gusta el jubileo, pero no quería perderme  la conmemoración de los primeros sesenta años de Leonel.
Como era un cumpleaños, noté que muchos iban con gran  abrazo pero sin regalo en las manos. Alguien Rodriguez me aseguró  que  algunos iban en búsqueda. Desde recomendaciones  hasta apoyo para los Comités Central y Político. A estos organismos  les construyen  ampliaciones. Al diseño quieren  agregarle un toldito para cobijar otras aspiraciones para el 2016.
Con Vicente Bengoa, uno de los convidados, compartí la visión del momento. Dijo que el presidente del PLD  aumenta su liderazgo  aunque esté   fuera del poder.
Leonel se asombró de verme allí, estaba de chiste. Seguramente feliz  por  ver cómo iban a felicitarle sus compañeros de partido, ex miembros de sus gobiernos y también importantes figuras del sector privado.  El primer encuentro fue  en un lugar privado donde  se reunió con  congresistas y miembros del Comité Político.  Entre abrazos y apretones de mano  dio muestras de su fino sentido del humor.
En otro lugar tenía a  mi vera al joven abogado y diplomático José Martínez Brito.  Leonel se le acercó y destacó su trajinar. El   postula en los tribunales, esparce  el peledeísmo  en los medios radioeléctricos, enfrenta a los miembros de la Comisión  Interamericana de los Derechos Humanos en defensa de la sentencia del Tribunal Constitucional, tiene tiempo para redactar  escritos  y manejar las redes sociales. El líder está atento de los pasos de la joven guardia.
Esperé mucho tiempo y como Leonel  no me invitó al partir el bizcocho, me marché. 

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