Los reformistas en un paso unitario escogieron a Federico Antún Batlle como nuevo presidente. El año pasado dije que volvía al cargo. Es un veterano de todo tipo de batallas políticas. Con habilidad probada tras largos años de ejercicio. Quique afronta el inusual reto de unir en la misma dirección intereses dispares.
En todo cuerpo, para que exista debe tener la unidad de los contrarios. Es un principio de identidad. El PRSC se debate desde hace años en este proceso de mantenerse. Ha girado como satélite de dos partidos. En sus momentos el PRD y el PLD han ejercido sus fuerzas magnéticas para escalar posiciones a costa de los reformistas.
En la actualidad no se ve claro que pueda ser distinto. Esa es la nueva tarea de Antún, lograr ese aparente imposible. Ser un imán que mantenga unidos los polos sur y norte del magneto y los pueda alinear hacia una posición independiente.
Uno de los polos magnéticos del PRSC es Amable Aristy Castro. El otro es Carlos Morales Troncoso. Cada uno tiene sus seguidores que empujan hacia una vía. Amable hacia Hipólito y Morales se orienta a Leonel.
Estos dos dirigentes y sus seguidores podrían estar alineados con figuras de otros partidos y no necesariamente con sus agrupaciones. A veces son cuestiones de comodidad y de identidad con los intereses personales. Sin embargo se ve a Morales más cerca de un PLD y Amable del PRD.
Atraer adeptos sólo es posible si logra unir en una dirección de conveniencia a los opuestos de su partido, para que entiendan que la unidad les da mayor valor de mercado. También alarga la posibilidad de existencia del PRSC.
Sin embargo, decir y hablar de unidad es más fácil que lograrla. Son políticos curtidos con intereses muy particulares los que están en disputa. Las partes en confrontación han derivado beneficios al usar como bisagra a su organización.
Ese es el contexto actual. Allí entra la destreza de Quiqui Antún. Coherenciar el partido para que sea opción de poder. Atraer nuevas fuerzas y colarse en la disputa entre los dos grandes. El nuevo presidente reformista no es nuevo en el cargo. Tiene los años de Matusalén en política. Ha luchado por hacer de esa entidad algo nuevo y diferente sembrado en la realidad política nacional.
Por cierto, a la desaparición de Matusalén vino el Diluvio.
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